Camino de Santiago 2001
00. Valencia - Canfranc-Estación
01. Somport - Jaca
02. Jaca
03. Jaca - Arrés
04. Arrés - Artieda
05. Artieda - Leire
06. Leire - Sangüesa
07. Sangüesa - Monreal
08. Monreal - Puente la Reina
09. Puente la Reina - Estella

Valencia - Canfranc-Estación

1 de octubre de 2001
Viaje en tren

Salimos a las 9:15 de Valencia, llegando a Zaragoza a las 14:30 para coger el tren a las 15:20 dirección Canfranc (Estación). ¡Es curioso ese tren tan corto, nunca había visto ninguno parecido! La subida en tren desde Zaragoza a Canfranc es preciosa, con sus montes, su verde, sus túneles...

Llegamos a las 19:30 a Canfranc-Estación y nos encontramos con la Oficina de Turismo de vacaciones del 1 al 7 de octubre. Aun así también habría estado cerrada porque a las 19:00 la cierran.

Nos fuimos al albergue Pepito Grillo (un poco más arriba) y el chico que nos atendió fue muy amable. Este albergue es para todo el mundo, no sólo peregrinos, pero esa noche no había más que una chica que subió con nosotros en el tren (no era peregrina, supongo que sería turista).

El albergue en sí está muy bien, con sus baños nuevos, habitaciones con literas y una sala con su televisión incluida. Nos costó unas 1.400 ptas. por persona.

Fuimos a una tienda que está casi al final del pueblo, cerca de la farmacia, porque las otras estaban cerradas y ésta cerraba a las 21,00. Compramos algunas cosas para el día siguiente.

Y nos fuimos a cenar al bar Mati, que, por cierto, es menú casero y muy bueno y por 1.500 ptas. cada uno con ensalada, postre y café.

De aquí nos fuimos a dormir.

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Somport - Jaca

Día 2 de octubre de 2001
32 km.

Tiempo veraniego y abrasador (increíble, verdad)

Nos subimos con un autobús de Canfranc-Estación hasta la antigua frontera de Somport (8:45).

Empezamos a caminar a las 9:15 llegando a las 9:00 a Somport.

Aquello es precioso y supongo que nevado aún más. Empezamos entre praderas y enseguida llegamos a Candanchú, donde había un crucero en memoria de los peregrinos. Dejamos la senda y entramos en la carretera girando a la izquierda y pasando por un puentecito en la misma curva, entramos enseguida otra vez en senda y seguimos bajando.

De repente, nos encontramos con una compañía de militares que iban de instrucción y al poco de andar llegamos a Canfranc-Estación. Atravesamos el pueblo por un túnel y a mano izquierda cogemos más senda, donde hay un cementerio y al lado un puente medieval-románico. Vamos por sitios donde la combinación de flora, agua, sol era mágica.

Pronto llegamos a Canfranc pueblo.

Es preferible ir por la izquierda, atravesando el pueblo y pronto nos adentraremos por el valle, que es precioso, andando por el lado izquierdo del río Aragón.

El próximo pueblo ya sería Castiello de Jaca, donde tendremos 1 km. de subida por asfalto. El trayecto hasta Jaca desde Castiello es por camino con piedrecitas al lado de la carretera, pasando por debajo de varios puentes, en su mayoría, pero también cerca de Jaca fuimos por camino entre árboles teniendo una buena subida de unos 500 m. hasta Jaca.

Al llegar arriba atravesamos el pueblo por el casco nuevo recto y está poco señalizado, llegando a la iglesia de Santiago a las 19:00. Nos dieron las credenciales y nos sellaron y a las 20:00 fuimos a la misa para que nos bendijeran. Rápidamente fuimos al albergue, cerca de la iglesia, que por cierto está muy bien. Vale 700 ptas., tiene cocina.

Fuimos a cenar después de la misa y al restaurante "La Campanilla" que, por cierto, está muy bueno el menú y por 1.300 ptas. A las 23:00 cerraban el albergue, así que fuimos a dormir y, como estábamos de doloridos nos quedamos para descansar al día siguiente y poder ir a ver la iglesia de San Juan de la Peña.

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Jaca

Día 3 de octubre de 2001
Día de descanso

Descanso en Jaca para ver la ciudad e ir a San Juan de la Peña (monasterio viejo, monasterio nuevo) y Santa Cruz de la Serós. Fuimos en taxi (5.000 ptas.). Día de tiempo inestable, mañana soleada y alguna nube. Hacia la tarde se nubló completamente y cayó una buena tormenta, refrescó un poco el ambiente.

En la Plaza Mayor, frente a la catedral de Santiago, "Casa Fau", con tapas muy buenas.

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Jaca - Arrés

Día 4 de octubre de 2001
23,5-24 km.

Nos despertamos tarde (9:30) y salimos a las 11:30 de Jaca por la calle Mayor hasta el final de la plaza o Parque de la Constitución y girando a la izquierda vemos el camino.

Un poco pesado por la falta de pueblos, pero agradable y variado hasta Santa Cilia.

A mitad de camino, en unos cuarteles (al parecer) abandonados, un grupo de militares preparándose con sus cremas y su cetme para una instrucción de combate. También atravesamos varias veces el río, vamos por carretera, por cabañera, caminos con un poco de barro y piedras sueltas y, sobre todo, con alguna subida corta.

Al llegar a Santa Cilia, lado derecho de la carretera, serían las 14:30, nos paramos en una fuentecilla para hidratarnos y recargar las botellas de agua. Descansamos en un banco pegado a ésta y a los 15 minutos continuamos el trayecto hacia Puente la Reina, haciendose éste más corto. Entramos en Puente la Reina y descansamos en una parada de autobús al lado del Hostal Aragón, tomándonos una buena Coca-cola, porque el día estaba siendo bastante caluroso. Por cierto, antes de atravesar el puente sobre el río Aragón, fijarse que de frente está la señal que indica la dirección de Arrés, Huesca, y sobre todo la del camino del sur, pues es un poco dudoso y pueden irse hacia Berdún por la N-240 dirección Pamplona, y si atravesamos el puente (ojo). Nosotros caímos en la emboscada y anduvimos 20 minutos (ida/vuelta) hasta preguntar a unas señoras que iban paseando.

Giramos a tiempo y continuamos dirección Huesca por camino de piedrecitas preparado para el peregrino; anduvimos alrededor de 30 minutos hasta el desvío al lado derecho de la carretera y poco antes de una curva; hay unos pilares de madera y en el muro de piedra a mano izquierda una flecha amarilla y también en amarillo "Albergue. Arrés". Está asfaltado y a unos 200 m. poco más el pequeño sendero a mano izquierda con marcas del GR y flechas amarillas (este sendero es un poco duro pero merece la pena por su flora y sus vistas; además, según el hospitalero de Arrés, es más corto que por el camino asfaltado) y sin dejar de comentar la fuerte subida por el camino asfaltado llegamos a las 18:15 al albergue.

Se puede estar mucho antes y allí estaba el hospitalero, un señor mayor con su pelo blanco y su bigote largo y con rizo, muy simpático, algo bromista y con ese glamour de los franceses, pues él es francés, de Lourdes, y se llama algo así como Ivean. Nos enseñó las habitaciones. Por cierto, de 4 a 6 literas por habitación en el subsuelo, baños en el sótano, dos impecables, cocina y sala de estar en la primera planta. La verdad, un albergue muy bonito, estilo rústico, rural-montañoso, de piedra-madera, y aunque por ser recién inaugurado carece de calefacción o chimenea, agua caliente... es muy cálido y acogedor.

Fue una tarde muy agradable, por cierto se paga por ahora la voluntad y con lo que los peregrinos dejan el hospitalero prepara desayunos y cenas a los siguientes visitantes. Curioso, ¿verdad? Dependerá del hospitalero voluntario que se encuentre en ese momento para que la cena y el desayuno sea más o menos exquisito. Pero, eso sí, todo muy casero, tampoco hay un precio establecido. Al salir del albergue se deja lo que se crea conveniente.

El señor Ivean nos enseñó la aldea y nos comentó que sólo había 11 habitantes (6 son de una misma familia), no hay bares, ni siquiera panadería ni teléfono, ni cajero... sólo casas y algunas en rehabilitación, pero tienen restos de un castillo y de una iglesia pequeñita pero muy bonita y con historia en su interior, pues el hospitalero nos abrió la iglesia e hizo uso de su saber Historia, pues es profesor de Historia y Geografía, pero antes nos llevó a un mirador que tiene el pueblo, donde el mismo hospitalero nos dijo que es el lugar donde mejores vistas hay de toda España. E incluso nos comentó que con binoculares podíamos ver en un día despejado el monasterio de Leyre. Por desgracia, a esas horas había una fina capa de niebla que nos impidió ver el monasterio.

De repente, llegó otro peregrino de Madrid llamado Pablo. Majo. Él empezó de Jaca y sólo iba a hacer un trozo, para que podáis ver que en estas fechas es perfecto por la poca gente que hay en caso de querer soledad y una cama al llegar a los albergues. También es cierto que por el Camino Aragonés no hay demasiada gente durante el año, alrededor de 50 a 70 personas por día y en pleno verano.

Después de ver la iglesia regresamos al albergue e Ivean se puso a cocinar. Nos empezamos la cena a las 20:30 acabando a las 21:40, pues entre plato y plato nos contaba anécdotas de peregrinos y de su vida. La cena se basó en una buena sopa de verdura, una ensalada de tomate y pepino, un buen paté de pato traído de Francia por su esposa, pan de Puente la Reina y unos espaguetis con cebolla, tomate, ajo, 2 huevos y unos (?) de bacon, y para terminar una buena infusión o café.

Ya después ordenamos la cocina y nos limitamos a prepararnos para dormir.

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Arrés - Artieda

Día 5 de octubre (jueves)
19 km.

Nos hemos levantado a las 7:30. Posteriormente, nos disponemos a prepararnos, cuando poco antes del desayuno el madrileño "Pablo" salió hacia Ruesta (8:30). Nos subimos a desayunar y nos quedamos sorprendidos del superdesayuno que nos prepara Ivean (tostadas, café con leche, infusiones, mantequilla y mermeladas, miel artesanal, etc.). Y todas estas comidas a cambio de la voluntad. ¡Increíble! ¡Pero cierto! Nos acompañó a la salida del pueblo este simpático francés, partiendo a las 9:30 dirección Martes.

Esta etapa es bastante aburrida pero variada (llanuras, barrancos, río, pequeños altos, etc.).

Atravesamos también varias granjas con vacas, ovejas y preciosos caballos. Pero tenemos que puntualizar que la señalización es precaria y confusa. Ni por asomo como la del camino navarro.

A las dos horas, después de subir una pequeña cima, nos encontramos de frente con Martes y, medio kilómetro antes de llegar al pueblo, sin sentido alguno, las flechas que indican el camino a Santiago nos hacen girar dejando el pueblo a mano izquierda.

A partir de aquí, parece que se anda por Castilla-León (todo llano) y después de un par de km. y atravesando varios barrancos nos encontramos con el pueblo de Mianos a gran altura. Y de nuevo las flechas nos desvían del pueblo dirección a Artieda, que rápidamente la veremos a media distancia.

El tramo Mianos-Artieda tiene varias subidas poco agradables y además erosionadas por el agua, pero rápidamente llegaremos a la unión con el camino asfaltado que nos llevará hasta Artieda o bien a la altura del cementerio de este pueblo nos podríamos desviar hasta Ruesta. La verdad es que la subida desde el cementerio hasta el pueblo no es tan dura como dicen y realmente vale la pena quedarse a dormir, ya que el albergue y el pueblo en sí son fascinantes (casas fabricadas en piedra y madera, calles en piedra tallada, vistas y panorámica increíbles).

Llegamos al albergue a las 13:30. El hospitalero parecía un poco serio y sin ganas de hablar. Nos enseñó la habitación y ya está. Ya nos comentaron que daban comidas, cenas y desayunos y además de acoger a peregrinos sirve como casa rural, pudiendo (?) cazadores.

Hay 20 plazas en el albergue y nos dio una habitación con dos literas que se encuentra enfrente de los baños y tiene además su balconcito con sus tendederos y una vista del pueblo de Mianos increíble.

Nos arreglamos un poco y bajamos a comer. El salón-comedor también es muy bonito. En ese momento se encontraban 8 albañiles comiendo pero lo más sorprendente fue cuando Begoña y yo vimos que este señor llamado Manolo estaba solo y solo se encargaba de la alimentación, la limpieza, habitaciones, baño, comedor...

Nos sentamos y ya nos dimos cuenta de que era un hombre muy majo, algo extraño pero majo, y un excelente cocinero. La comida constaba de revuelto de tortilla con atún, de primero, y de segundo guisado de conejo, postre, vino, cerveza, agua. Todo por 1.100 para el peregrino.

La verdad es que suelen hacer contratos de 6 meses para los hospitaleros, pero según lo que nos comentó Manolo, es un engaño, pues se acaba siendo un esclavo y, además, sin tener beneficio alguno.

Fuimos, después de comer, a ver el pueblo. Después, al bar a comprar algo para comer en el camino y por casualidad estaba abierto también. El bar, como el albergue, pertenece al Ayuntamiento, eso sí, hay una panadería (Cándido).

Vimos el atardecer desde las afueras del pueblo y nos quedamos boquiabiertos al ver aquellos valles, picos y el sol escondiéndose tras las montañas.

A las 20:00 nos sirven la cena, que constaba de sopa o alubias blancas a elegir (de primero), lenguado rebozado (de segundo). También muy buena la cena. Estuvimos conversando un rato con Manolo y nos dijo que el desayuno sería a partir de las 8:00. Al final nos acostamos a las 23:00, después de escribir unas líneas de esta etapa.

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Artieda - Leire

Día 6 de octubre
Pasando por Tiermas y sus baños

A las 9:45 salida hacia Esco, por donde pasamos a las 12:00. De 13:15 a 13:30 (?) baños. A las 15:15 salíamos de Tiermas (baños).

Tiempo nublado, con lluvia chispeante, buena temperatura para caminar. Trayecto peligroso por carretera hacia Pamplona. A la altura de Esco había una piedra a mano derecha en un campo que hablaba del Camino de Santiago (fecha 1965).

Después del descanso de 2 horas en los baños a 37,6ºC, partíamos hacia el monasterio de Leyre (15:15-17:15). Y no hace falta llegar hasta Yesa para coger el desvío a Leyre.

El desvío se cogería unos km. antes, había unos pilares de piedra pero no había ninguna cadena o cable, había un cartel con indicaciones de Leyre y Sangüesa en letra pequeña.

La subida es terrible, dura unos 5 km. hasta el monasterio y poco antes de llegar hay una zona de descanso llamada la Fuente de las Vírgenes. Es un lugar mágico y el agua buenísima y necesitada, pues no teníamos agua desde Tiermas (cargarse con bastante líquido).

Al llegar al monasterio fuimos a la Portería y el Hermano Pedro (un hombrecito muy gracioso) nos acompañó hasta la habitación en el mismo monasterio (zona privada). De 2 personas con ducha fría y bonitos baños. Dejamos las cosas, nos pegamos una ducha y fuimos a ver la cripta, los exteriores y la iglesia (por cierto, las dependientas y el bar muy cuadriculados, estúpidos y antipáticos.

Y a las 19:00 fuimos a las Vísperas que daban en la iglesia los monjes (en canto gregoriano). Muy bonito. A las 19:30 fuimos a dar una pequeña vuelta y a las 20:00 el Hermano Pedro nos trajo unos bocadillos gigantes con pechuga de pollo y mayonesa (riquísimos) y yogures. Cenamos en la habitación donde tenemos también una mesa muy bonita con tres sillas hechas de madera artesanalmente.

(Podría haber cenado con los monjes a las 20:00; pero, como a Begoña no la dejaban, cené con ella aquí. Habría sido una experiencia muy bonita).

Y, por último, a las 21:00 fuimos a ver las Completas, otro tipo de misa (21:00-21:30). También muy bonita. Cuando acabó la misa el Hermano Pedro nos acompaño para cerrar las puertas.

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Leire - Sangüesa

Día 7 de octubre
Por el castillo de Javier

El tiempo fue bastante estable, con sol y nubes y el viento un poco frío. Temperatura primaveral.

Antes de salir del monasterio a Yesa subimos en 20 minutos a la fuente de San Virila por senderos preciosos, parecía un bosque donde había gnomos, elfos, hadas, brujas o alguien observándonos continuamente. El sendero más bonito que haya visto jamás. La fuenta con un chorrito de agua, pero fresquísima y purísima, y la paloma y San Virila como emblemas de la fuente.

Bajamos hacia Yesa alrededor de las 10:00 y llegamos al pueblo hacia las 11:00 por carretera. Pasamos por una panadería del pueblo y compramos unos coquitos con las 200 ptas. que nos quedaban desde que en Jaca sacásemos dinero de los cajeros, pues en ninguna población hasta Yesa había algún cajero y en Yesa estaba fuera de servicio.

Así que continuamos hasta el castillo de Javier, 4 km. más allá, y gracias a Dios era gratuito. Llegamos pronto al castillo (12:30) y por los pelos pudimos verlo, pues cierran a las 12:40.

Es precioso, tanto el castillo, el monasterio, los exteriores y la iglesia o capilla. Descansamos hasta las 14:15 para partir hasta Sangüesa que nos quedarían 9 km. y los hicimos muy rápidos, tan sólo en 1 hora 45 minutos, llegando a las 16:00 a Sangüesa y al fin pudimos sacar dinero. Enseguida nos fuimos al albergue y nos pusimos a lavar ropa y a prepararnos para cenar y acostarnos pronto.

Vimos el pueblo, de unos 5.000 habitantes, por la noche y es bonito, tiene varias iglesias, un castillo, varios palacios, una catedral...

Nos acostamos hacia las 22:00, después de cenar en el bar 1920(?) con un señor de 67 años, de Huelva, que hizo el Camino 7 veces y estaba fuerte.

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Sangüesa - Monreal

Día 8 de octubre
31 km.

Nos levantamos a las 8:00 y estaba lloviendo. Salimos a las 9:40 hacia Liédena, Lumbier, Aldunate, Ardués... Pero seguimos un itinerario que nos desvió de estos pueblos yendo por camino a la izquierda antes de la Papelera, pasando por la fuente de San Francisco de Asís y subiendo el alto de Aiba(?).

Sólo queríamos llegar hasta Izco (22 km.) y descansar; pero, aparte de que llegamos prontísimo a las 13:45 y no pasamos por ninguno de los pueblos nombrados, ni siquiera por la Foz del Diablo (Lumbier) con sus túneles, acantilados y buitres leonados, la hospitalera, llamada Blanca (un poco fría y seca), del albergue de Izco nos comentó que en Tiebas el albergue no es nada bueno. Cogimos y a las 15:15 continuamos hacia Monreal (10 km. más).

Lo que nos sucedió fue que anduvimos por diferentes montes, atravesando el alto de Aibar, varios molinos de viento, vacas sueltas, prados, praderas como si fuese Canadá, el alto de Loiti y, de repente, nos sorprendimos cuando vimos que estábamos ya en Izco. Por cierto, el tiempo cambió, se despejó, pero el viento era fresco.

Al llegar a Izco, al poco de estar allí, apareció Francisco Gómez, el señor de 67 años de Huelva, y se quedó sorprendido, pues él salió hora y media antes que nosotros. Decidimos hacer el tramo hasta Monreal juntos. Salimos a las 15:35 y a la mitad del recorrido vemos por detrás a un chico alto que era de Italia, de un pueblo al norte de Milán. Él se llama Walter, es grandote, con barba, majo y conocedor de la vegetación, frutos, animales. Muy natural, parece como un vikingo, pero resultó ser majo.

Llegamos al albergue de Monreal a las 17:30, sólo 2 horas y 15 minutos después. Este albergue es nuevo. Es un poco caro, 1.000 ptas./noche, aparte la lavadora vale 400 ptas., pero, eso sí, todo está nuevo (con microondas, tetera, vitrocerámica, frigorífico...).

Nos cambiamos Begoña y yo y fuimos a hacer unas fotos al puente medieval (románico) y a la iglesia románica. El pueblo es bonito. En invierno hay unos 50 habitantes y en verano unos 400. Después, compramos comida y líquido para el día siguiente, nos fuimos a la misa de las 19:30 y hacia las 21:45 fuimos a cenar en el hostal del pueblo.

Esta etapa acabó siendo muy bonita, pues el día acompañó; pero, eso sí, estamos un poco cansados después de hacer 32 km. con bastante barro por los caminos.

Por la noche empezó a llover.

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Monreal - Puente la Reina

Día 9 de octubre
27,5 km.

Tiempo soleado, pero con niebla. Hacía fresquito.

Salimos a las 9:45 y por carretera hasta el km. 17, que un poco más adelante nos metemos por camino nada agradable, pues eran subidas y bajadas con barro, piedras y hasta Guerendiain (?) muy incómodo, pero a partir de Guerendiain (?) vamos por senderos entre bosques muy bonitos y nada complicado hasta poco antes de Tiebas que pasamos a ir por caminos de piedrecitas.

En Tiebas, llegamos a las 13:30 y descansamos hasta las 14:00. Desde aquí hasta la iglesia templaria de Nuestra Señora de Eunate me ofrecí a llevar la mochila de Begoña por delante, más una bolsa de zapatillas amañada (?) a mi mochila. Total, por delante su mochila y por detrás mi mochila más mi riñonera. El camino hasta la iglesia templaria se hizo un poco duro, porque además el sol apretaba, atravesamos desde tramos de asfalto, de piedrecitas, tipo barranco (?) con barro y piedra de río.

Llegamos a la iglesia templaria de Ntra. Sra. de Eunate hacia las 18:15 y nos quedamos hasta las 18:30. Me gustó que estuviera abierta y escuchaba una flauta tipo japonesa dentro de ella. Había un chico rubio, tocando una flauta larga (?) y después empezó a tocar un arpa. Era increíble aquello pues se sentía paz y relax.

Antes de salir, enfrente ha inaugurado una asociación de hospitaleros voluntarios un albergue y resultó que allí estaban la sudamericana y el alemán del albergue de Hospital de Órbigo.

Sólo nos quedaba pasar por Obanos y enseguida apareció al fondo del valle Puente la Reina. Total, 4 km. más.

Llegamos a las 19:20 al albergue de Puente la Reina. Asfalto y camino de piedrecitas.

Lo que ya se notaba más movimiento de peregrinos, pero lo que no me gustó nada fue llegar al albergue, pues estaba lleno de gente. Había ya unos 35 y después llegaron más. Pues a nosotros nos dieron una habitación arriba, en la primera planta, y sólo había una inglesa. Pero después llegaron unos cuantos tíos que, por cierto, uno de ellos no me inspiraba confianza.

No he dicho que en marzo el albergue lo ampliaron y reformaron. Menos mal, porque antes era muy pequeño y viejo.

Nos cambiamos (hay que pagar 500) y fuimos a la farmacia a comprar algo para Begoña para sus pies, y después nos encontramos con Francisco Gómez y nos fuimos hacia las 21:30 a buscar un sitio para cenar y reponer fuerzas. Teníamos que darnos prisa pues el albergue cierra sus puertas a las 23:00

Bueno, cenamos y a las 23:30 ya estábamos durmiendo.

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Puente la Reina - Estella

Día 10 de octubre
Último día de caminar
22,4 km.

(Falta el texto de esta etapa)